lunes, 6 de junio de 2011

Miradas



Yo me limito a finalizar mi desayuno y fregar el plato, el cuchillo y el vaso que he usado. Miro el reloj de reojo y no dudo en dirigirme hacia la puerta, no sin coger antes las llaves de mi coche. Echo la vista atrás un segundo mientras sostengo la puerta abierta entre mis dedos y me encojo de hombros diciendo en voz alta para mí:
-Nolan te estás haciendo viejo.
Cierro la puerta tras decir estas palabras tan emotivas y que tantos corazones habrían conquistado si, obviamente, alguien me estuviese viendo. Bajo los escalones con pasos cortos que quedan en un semi-salto, por llamarlo de alguna manera. Me subo en el coche y me quedo un par de segundos pensativo antes de poner la llave en el contacto y arrancarlo. Conduzco con la radio apagada y observando la carretera, dirigiéndome al hospital. Este verano durante las vacaciones conducía hacia el edificio de color blanco inmaculado para aprenderme el camino, ahora podría hacerlo incluso con los ojos cerrados. Pero no quiero correr riesgos.
Curva a la izquierda, gira el volante, cuesta, cambia de marcha,… El trayecto se me hace más corto de lo habitual y en cuanto estoy en el aparcamiento suspiro y hago una mueca con los labios que queda en una sonrisa de monstruo dibujada por un niño de tres años y cuatro meses. Me bajo del coche, lo cierro y me dirijo hacia las puertas automáticas del hospital. Un grupo de hombres y mujeres esperan en la puerta principal, una de melena rubia me sonríe.
-Buenos días Elle-la saludo.
Todos nos conocemos de la reunión del día anterior, soy bueno para las caras y los nombres, por lo que no me resultará demasiado difícil habituarme a ellos, en el fondo somos como animales salvajes. Todos miran a las puertas del hospital como si esperasen que de ellas surgiese un fantasma o algo, tuerzo los labios y pregunto en voz alta:
-¿Por qué estamos aquí?
Pero nadie contesta, por lo que, asumo que tienen miedo. Qué le vamos a hacer, me toca ser el valiente que traspasará la puerta. En cuanto entro al hospital escucho unos susurros tras de mí, y después unos pasos que me siguen, por lo que vuelvo la cabeza y observo la melena pelirroja y lacia de una chica muy menuda que podría pasar por una quinceañera. Firefly se llama, sino recuerdo mal. Un nombre curioso, demasiado extraño, pero no soy quien para opinar sobre nombres porque estos nos los otorgan nuestros padres y algún motivo tienen para ponerle este u otro a sus hijos.
Llevo la tarjeta de interno colgada al cuello y me limito a mostrársela al guarda de seguridad que hay en el pasillo que lleva a los laboratorios. Sino recuerdo mal estábamos citados a las cinco de la mañana en un aula habilitada para los internos. Llamo a la puerta pero no hay respuesta, la abro y me asomo descubriendo a un hombre que rondará los cincuenta y tantos largos sentado en una silla en mitad de la sala. Mira su reloj y luego me devuelve la mirada, trago saliva y me mantengo con el semblante inexpresivo. Alza la barbilla como preguntando, a lo cual respondo:
-Nolan Worthman.
Me evalúa con la mirada y me indica un asiento en particular sobre el cual hay una carpeta con el nombre de “Mia B. McDowell” escrito con letra irregular a bolígrafo negro. La abro y observo el expediente, mientras los demás internos llegan y son evaluados al igual que yo. Me gustaría saber cuál es el criterio de ese hombre para asignar cada paciente, simplemente nos ha mirado, sin hacer ninguna pregunta. Comienzo a leer el informe percatándome de que la chica había intentado suicidarse y seguramente padecía algún trastorno psiquiátrico.Personalmente preferiría algo relacionado con la cirugía cardiotorácica pero no debo rechistar porque podría haberme tocado una apendicitis. Mientras yo estoy en mi mundo, tres médicos ataviados con uniformes de diferentes colores pero todos con una bata blanca, se sitúan en el centro de la sala.
El primer médico no pasa los cuarenta y cinco, medirá un metro ochenta y tiene pinta de querer cargarse a todos los internos que le toquen las narices. Nos mira y sonríe, lo cual me causa un escalofrío.
-Soy el doctor Thompson, los internos que nombre ahora son los que estarán conmigo durante sus años de residencia-carraspea y lee los nombres de la lista que sujeta entre sus manos-. Lynn, Selick, Williams, Watson y…
Cruzo los dedos detrás de mi espalda, ¿y por qué no esa doctora rubia del centro, con cara de ser amable? ¿eh? Podría tener un golpe de suerte por una vez.
-… Worthman.
Chasqueo la lengua y me levanto de mi asiento dirigiéndome hacia donde están los demás compañeros de tortura. Thompson, sí,  no Doctor Thompson, eso queda demasiado importante, anda decidido por los pasillos sin decir palabra mientras entre nosotros intercambiamos miradas que significan “¿por qué a nosotros?”, “¿has visto cómo anda? No quiero saber su sexualidad pero mejor la espalda a la pared”, “hola” y un “ay, aquí te pillo aquí te mato”, bueno en realidad esa mirada  no me la ha dirigido nadie, pero mi subconsciente ha interpretado así el vistazo que me ha dirigido Laura no hace más de tres segundos.

3 comentarios:

  1. me giusta *-* ayer comenté en la primera entrada, pero, no sé por qué, no sale y.y Ponía que me encantaba, que la relación hermano-hermana es genial, y que Nolan me cae bien, al igual que Jude : ) Me giusta no, me encanta, y espero seguir leyendo. También dije que me animaba a subir el siguiente cap de BOF, que está listillo e___e después de examenes, todo listo, i swear it. De nuevo, me encanta, me encanta, me encanta, síguelo, síguelo, síguelo y te quiero, te quiero y te quiero Martita Nillosa ♥

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  2. al fin me digno a poner algo aquí!!! ya no tendrás motivos para fustigarme :D

    lo primero, creo que voy a tener que darle a entradas antiguas porque creo que este fragmento es parte de una historia - o eso me ha parecido - así que argumentalmente poco puedo decirte... cuando lo lea todo te daré una visión de conjunto xD

    en cuanto a este trozo, como texto independiente: me gusta que vayas describiendo poco a poco sus movimientos, que vayas paso a paso contando lo que hace, incluso hacia que lad mira... pero ten cuidado porque, por ejemplo, al principio ibas a escribir algo en plural y luego lo has puesto en singular y se te ha quedado el artículo xD también se me ha hecho raro la expresión "no traspasa los cuarenta y cinco", quizá sea algo regional, pero se me hace rara al leer :/

    ya solo me queda animarte a continuar porque no lo haces nada mal :)

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  3. Ali ya sabes que te doy las gracias *-* y que tendré que pasarme por tu blog bichito míow

    Bea : xD tengo que cuidar más de lo que escribo sí porque este texto no lo revisé porque iba con prisa. Y sí, forma parte de una historia, el fragmento anterior está debajo. Y lo de traspasa, es pasa, son lapsus mentales que sufro y esas cosas. Gracias

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